Energías renovables, un reto no convencional para Colombia

Aunque el país ha avanzado en este  objetivo, hace falta celeridad en la implementación de las normas que promueven la integración de energías renovables no convencionales al sistema energético nacional

Publicado en la revista Business Mail, disponible aquí


inter articuloRazones como la dependencia mundial en el petróleo, carbón, gas natural y elementos nucleares; los cuales son recursos disponibles en cantidades abundantes pero finitas (energías no renovables), así como la gran preocupación en el cambio climático, han provocado una transición hacia el uso de recursos energéticos de carácter renovable que contribuyen a minimizar las emisiones de efecto invernadero.

Las energías renovables no se consumen ni se agotan en sus procesos de transformación, y generan impactos ambientales significativamente inferiores a aquellos producidos por las fuentes no renovables convencionales.

Las energías no renovables en su mayoría son convencionales, son de uso común para producir electricidad o calor. Ejemplos de ellas   son la energía hidráulica, petróleo, carbón y gas natural. Las energías no convencionales (renovables) se refieren a todas las formas de producir energía que no son comunes y cuyo costo de producción es muy elevado, pues es difícil su captación y/o transformación. Esta clase de energías están asociadas  con un menor impacto al ambiente y se consideran como energías limpias: energía eólica, biomasa, energía geotérmica y solar  fotovoltaica

En nuestro país, la principal fuente de energía es la proveniente de fuentes hídricas. Las centrales hidroeléctricas emplean turbinas hidráulicas para transformar la energía del agua que cae en electricidad, pero ésta no se puede almacenar.

Debido a ello y a la alta dependencia de Colombia en los recursos hidroeléctricos, el país está en constante riesgo de escasez de energía y sus precios se incrementan por su vulnerabilidad a las sequías, que van en aumento a causa del cambio climático.

Intertek-art

En cuanto a energías no convencionales, Colombia no se caracteriza por ser un desarrollador de tecnologías, pero en los  últimos años ha logrado acopiar cierta experiencia en las tecnologías solar fotovoltaica y solar térmica, logrando que su empleo aumente y que sus precios sean más competitivos con respecto a las convencionales e incluso, llegando a ser mejores en proyectos a gran escala y/o a largo plazo.

Así, por ejemplo, la energía solar fotovoltaica aprovecha directamente la radiación del sol, que es una fuente infinita de energía, no requiere   mantenimiento   costoso, no produce contaminación ni hace ruido y se puede almacenar en baterías; por lo que, a largo plazo termina siendo una muy buena inversión.

De  acuerdo  con  la   Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), por encontrarse en la zona ecuatorial y poseer una amplia variedad de climas y ecosistemas, Colombia posee gran potencial en el desarrollo de proyectos de energías no convencionales, entre ellos, proyectos eólicos en la Guajira, cogeneración a partir de la biomasa   y proyectos geotérmicos en el área del macizo volcánico del Ruiz

No obstante, aunque la normatividad al respecto ha avanzado y según la Ley 1715 del 13 de mayo de 2014, se promueve la integración de las energías renovables no  convencionales al sistema energético nacional; hace falta celeridad en su implementación, pues apenas en marzo de 2016, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) reglamentó su uso y estableció que cualquiera que produzca su propia energía puede vender sus excedentes a precio de bolsa, que sube en épocas de sequía, convirtiendo a cualquier ciudadano en participante activo de  la  oferta de generación eléctrica. También, incluyó exoneraciones en aranceles cuando se importen equipos destinados a esta actividad, y beneficios contables y tributarios para fomento de la investigación en este campo

 El camino es largo y teniendo en cuenta que el país tiene reservas suficientes para cerca de 120 años en carbón, seis años para petróleo  y diez años para el gas natural; hay mucho trabajo por hacer, ya que se espera que esta tendencia mundial impulse, tanto la inversión local como la extranjera, para el desarrollo de las energías no convencionales, de cara a lograr un modelo energético viable y sustentable.

 

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