Transformación del campo: un camino hacia la paz  

Competitividad agropecuaria, inclusión productiva y sostenibilidad ambiental son indispensables para promover el desarrollo rural y avanzar hacia la paz en Colombia.

Por: José Antonio Ocampo, Exministro de Hacienda y Agricultura, y profesor de la Universidad de Columbia.

Publicado en la revista Business Mail, disponible aquí


exministro hacienda

La Misión para la Transformación del Campo, que tuve la oportunidad de dirigir, presentó en 2016 al Presidente de la República y al país su informe “El campo colombiano: un camino hacia la prosperidad y la paz”, que contiene un paquete de propuestas para saldar la deuda histórica con la ruralidad colombiana y hacer un aporte decisivo a la construcción de la paz. Las propuestas buscan convertir al campo, en un periodo de 15 años, en un espacio generador de bienestar, moderno, competitivo y respetuoso de la diversidad territorial y de los recursos naturales.

Para lograrlo, resalta que es indispensable: i) poner la equidad en el centro de las políticas de desarrollo del campo y, por ende, reducir las enormes desigualdades entre los habitantes rurales y urbanos, entre los propios habitantes rurales, entre hombres y mujeres, entre distintos grupos étnicos y entre las distintas regiones; ii) adoptar un enfoque territorial participativo, consistente con la heterogeneidad regional del país y con la necesidad de fomentar la participación social en todas sus formas; iii) generar un ambiente propicio para apuestas empresariales de todo tipo (de pequeñas, medianas y grandes empresas); y iv) garantizar la protección del medio ambiente, en particular del agua, los suelos y los bosques.

Estos elementos se materializaron en propuestas concretas en seis áreas de política pública: inclusión social, inclusión productiva, competitividad agropecuaria, sostenibilidad ambiental, ordenamiento y desarrollo territorial, y ajuste institucional. Quisiera resaltar aquí tres de estas áreas, que son de particular interés para el sector privado colombiano.

Para avanzar en la inclusión productiva, la Misión propone fortalecer la agricultura familiar y generar nuevas oportunidades de empleo no agropecuario. El énfasis deberá recaer en el acceso a la tierra en cantidad y calidad suficientes, la acumulación de activos productivos como maquinaria e insumos y la provisión de un servicio de acompañamiento integral que vaya mucho más allá de la asistencia técnica, acercando así a los productores a las nuevas tecnologías y a las buenas prácticas agrícolas y empresariales.

De igual forma, propone invertir en la fase deMan in front of cows comercialización a través de la modernización de los sistemas de abastecimiento a nivel local, regional y nacional, la consolidación del sistema de compras públicas locales con preferencia para agricultores familiares y el escalamiento de las alianzas productivas entre agricultores familiares y grandes empresarios.

En actividades no agropecuarias, propone promover el desarrollo de actividades productivas y de servicios como el turismo, las artesanías, la construcción, el transporte y los encadenamientos productivos de la agricultura y la minería para transformar productos básicos en bienes de alto valor agregado. Sugiere que gran parte del empleo generado por obras públicas utilice mano de obra local. Todo lo anterior deberá financiarse a través de proyectos bajo la modalidad asociativa que respondan a las visiones locales y regionales de desarrollo productivo. El crédito y los modelos de cofinanciación Nación-Región serán los principales instrumentos de financiación.

En materia de competitividad agropecuaria, la Misión hace énfasis en la necesidad de invertir más en servicios y bienes públicos para el desarrollo productivo, y menos en apoyos directos que respondan a situaciones coyunturales. Los bienes y servicios públicos prioritarios son ciencia, tecnología e innovación; un gran salto en la cantidad y calidad de las vías terciarias, infraestructura de riego y regulación de corrientes de agua, y sanidad agropecuaria.

La Misión propone igualmente concentrar las acciones en el acceso al crédito de los pequeños agricultores y en el fomento a la inversión de todos los productores, apoyados en este último caso, en mayores recursos canalizados a través del incentivo a la capitalización rural y la mejora en el sistema de seguros agropecuarios. Asimismo, se deberá invertir en la construcción de redes de frio y centros de acopio de alcance regional y en la consolidación de sistemas logísticos de  transporte, con participación mayoritaria de capital privado pero con posibles inversiones minoritarias del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro).

En materia de comercio exterior, la Misión sugiere darle a la diversificación de exportaciones el carácter de política de Estado, y darle para ello prioridad a la inocuidad y la calidad de los productos de exportación. Finalmente, con el ánimo de promover el desarrollo económico y social de zonas aisladas del país con gran potencial, la Misión invita a usar figuras de desarrollo empresarial, donde el acceso a la tierra se haga con base en la concesión o el arrendamiento y no la entrega de la propiedad de la tierra.

La sostenibilidad ambiental ocupa, así mismo, un lugar importante dentro del paquete de recomendaciones de la Misión. Recuperar y proteger los servicios ecosistémicos del agua y el suelo, enfrentar el cambio y la variabilidad climática y aprovechar de forma sostenible el patrimonio natural para el desarrollo rural, son las tres prioridades. En esta dirección, propone un incremento en las Tasas por Uso de Agua que incentive su adecuada utilización y genere recursos suficientes para la conservación de las cuencas. Una parte de estos recursos se utilizaría en un programa de pago por conservar las fuentes de agua y otros pagos por servicios ambientales.

Igualmente, sugiere establecer una meta de cero deforestación para 2030 y un cierre definitivo de la frontera agropecuaria, lo que implica la delimitación final, zonificación y ordenamiento de las Zonas de Reserva Forestal (ZRF). Por otro lado, se propone el montaje de un Sistema de Alertas Agroclimáticas Tempranas, participativo e interactivo, acompañado del diseño de planes de contingencia frente a las amenazas que enfrentan los sistemas ambientales rurales.

 

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