¿Cuántos Rooney se necesitan para ganar la liga? Ninguno Talento individual vs. armonía ejecutiva

Publicado en Business Mail Septiembre 2016, disponible aquí


Por: Horacio Gómez, Socio Sintec.

Los A-teams directivos son capaces de combinarse y ajustarse con un fin común: la rentabilidad del negocio.

Estaba concluyendo la presentación de resultados de un proyecto que duró poco más de un año, y entre expresiones de descanso, satisfacción y miras a los retos venideros, escuché detenidamente los comentarios que hacían los integrantes del equipo de directivos: “los felicito compañeros, lo logramos”, “muchas gracias, qué buen trabajo en equipo”, “no creo que hubiéramos logrado este resultado si no hubiéramos sido capaces de trabajar en equipo y con una actitud de ganar-ganar”.

Por un momento, el ambiente y compañerismo que se vivía me hizo sentir que observaba el equipo ganador de la liga inglesa de fútbol mientras festejaban en los vestidores; pero no, estaba en una sala de juntas con el Director General y sus reportes de primer nivel: Comercial, Operaciones, Finanzas y Recursos Humanos, entre otros.

En 15 años de experiencia como consultor en diferentes industrias a lo largo de Latinoamérica, he llegado a la conclusión de que las organizaciones que logran los resultados de forma ágil y exitosa comparten un elemento organizacional: un A-Team a nivel directivo, en el que sus integrantes toman decisiones con fluidez y rápidamente, son capaces de implementar exitosamente cambios importantes en su organización en poco tiempo y logran los resultados esperados.

La letra A es comúnmente relacionada con “lo mejor”, “el primer lugar” o “la clasificación más premium”, pero decidí nombrarlo A-Team porque el elemento intrínseco fundamental es la armonía profesional que existe entre un equipo de directivos.

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Las 8 características de los A-Teams directivos

  1. Hablan en plural y son incluyentes: Dicen “hemos logrado”, “lo que hicimos”, “nuestra decisión es”. Manejan un alto grado de seguridad en sí mismos y su nula necesidad de brillar en lo individual los hace entender que lo logrado es un trabajo colectivo en el que cada quien juega su rol y, como engranes, todos se mueven armónicamente hacia el mismo objetivo.
  2. Hablan de frente: La armonía no es muda, tiene sonido. Un A-team no se anda con rodeos, confronta y discute con datos duros.
  3. Saben escuchar y recibir retroalimentación: Las armonías son para ser escuchadas, por lo tanto, el que no escucha no es armónico. Las armonías logran su perfección con base en la retroalimentación de quienes las componen y las escuchan.
  4. Se combinan: Quienes componen un A-Team entienden sus fortalezas y debilidades individuales y colectivas, compensan las carencias de unos con las fortalezas de otros y se apoyan (sin subsidiarse), con el fin de construir un modelo de trabajo en equipo que combina las competencias existentes.
  5. Han estado en los zapatos del otro: En algún momento de su vida profesional han estado en un área que no es la que dirigen actualmente y, por lo tanto, entienden las problemáticas que vive en el día a día su equipo.
  6. Se ajustan: Saben escoger sus batallas. Confrontan cuando deben confrontar y ceden cuando deben ceder, e inclusive adoptan el código de “uno para todos, todos para uno” cuando la situación lo amerita. Elemento clave del equipo que evitará roces y fricciones.
  7. Celebran en equipo: De la manera que sea, pero siempre culminan un logro con una celebración colectiva.
  8. Llevan una relación fuera del trabajo: Este elemento no es completamente necesario, pero sí es muy común. Muchas veces me topo a este tipo de equipos en el estadio, en conciertos, cenando, o incluso jugando golf o tenis juntos.

Las 4 características de los equipos no armoniosos

¿Existen equipos directivos exitosos que no sean un A-Team? Definitivamente sí; sin embargo, muchas veces el proceso de toma de decisiones y de implementación de cambios es lento y en ocasiones tortuoso. Las siguientes cuatro características son típicas en los equipos no armoniosos (aunque en ocasiones estos equipos pueden dar resultados):

  1. Enfoque en encontrar la culpa y no la solución: Esto les va a sonar a muchos, el esfuerzo del individuo y de los equipos que le reportan (áreas enteras en ocasiones) se fundamenta en hacer análisis, comprobar, recabar información del porqué el “vecino” es la causa del problema.
  2. Cordialidad en la sala de juntas, guerra a puertas cerradas: Sin armonía el hablar de frente es más difícil, entonces los rodeos invaden las conversaciones. Hablar de frente se toma como una ofensa y retrasa las decisiones, inhibe el cambio y merma resultados.
  3. La competencia justifica la interacción: Los directivos tienen experiencia, son competentes en su tema y dado esto no importa si la interacción con el resto de los individuos es protocolaria y transaccional. Lo transaccional inhibe lo trascendental y por esto las conversaciones se llevan a un plano operativo y no estratégico. Y ni hablar de la innovación, ésta muere (o no nace) en un mundo transaccional.
  4. Silos en lugar de colaboración: Organización que funciona en pilares y no de forma horizontal (o por procesos).

Por esto, es importante que los directores generales se ocupen en construir un A-Team en un ambiente de confianza, pues estos grupos son más longevos con individuos que se desempeñan mejor, que se pueden concentrar en la excelencia del trabajo y no de estar cuidándose las espaldas.

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