¿Qué pasará con lo logrado en la COP de París?

Publicado en Business Mail Enero 2016, disponible aquí 


Por: Ernesto Guhl Nannetti, Director del Instituto para el Desarrollo Sostenible Quinaxi y Ex Ministro de Medio Ambiente.

El acuerdo alcanzado durante la cumbre requiere de acciones contundentes para aportar efectivamente a la mitigación del cambio climático a nivel mundial.

Difícil tarea tuvieron los participantes en la COP 21. Tras veinte reuniones poco efectivas para lograr un compromiso global para controlar el cambio climático y el fracaso del Protocolo de Kyoto, el mundo llegó a la COP de París con la expectativa de que frente a las desastrosas y contundentes evidencias, los países se pusieran de acuerdo para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Para hacerlo y evitar una catástrofe climática, era necesario adoptar nuevas actitudes de solidaridad y acción conjunta.

El logro principal fue llegar a un acuerdo global, basado en las “contribuciones nacionales” de cada país, que abre la esperanza de no cruzar la temida barrera de los 2°C de aumento de la temperatura de la atmósfera sobre la que había al principio de la época industrial. Si bien es cierto que no existe certeza científica absoluta sobre si esta barrera es o no suficiente, se acepta que mantenerla es un buen punto de partida.

Aunque lo logrado es un buen comienzo, el camino para llevarlo a la práctica es incierto y difícil. En primer lugar es necesario reconocer que la era del carbono como fuente energética principal ha concluido, lo que implica transformaciones de fondo en los modelos de desarrollo, la matriz energética, los patrones de consumo y en la aplicación de nuevas tecnologías y prácticas en los sectores que producen las mayores emisiones de GEI.

Para que  acuerdo logrado sea efectivo debería al menos tener las siguientes características:

Ser incluyente. Los principales emisores deben asumirlo de manera que no quede por fuera ninguno de los grandes contaminadores de la atmósfera. Así, es ineludible contar con el compromiso de  China, Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, Brasil y la India.

Ser jurídicamente vinculante. Los firmantes deben comprometerse jurídicamente a cumplir lo que establece. Para ello las metas que adopta cada país deben ser verificables periódicamente y su incumplimiento debe ser sancionado. Si esto no se logra, sería apenas otra oportunidad perdida para evitar que el clima se desestabilice irreversiblemente.

Otra dificultad es establecer quién y cómo verificará el cumplimiento del acuerdo de modo que se aplique efectiva y justamente. Además, es necesario definir cómo se cuantificarían las sanciones y quien las cobraría, para que por su bajo valor no sean un “peaje” para seguir emitiendo GEI.

Un factor adicional de incertidumbre es que para que el acuerdo adquiera fuerza legal debe ser ratificado por cada país. En éste proceso los intereses de los poderosos grupos que basan su poder y su riqueza en el carbono incidirán en los parlamentos y otros espacios políticos, para evitar su ratificación.

Green Businessman in the Woods

Ser equitativo. Implica aplicar del principio de “el que usa y contamina paga”, para que los  compromisos de los países sean proporcionales a su contribución a las emisiones globales de GEI. Las ofertas hechas por cada país en su contribución nacional” deben tener un valor significativo en relación con las ofrecidas por los otros países y con la magnitud de sus propias emisiones.

Ser compensatorio.  Debe reconocer el pago de la deuda generada por las emisiones a la atmósfera, que es un bien común, hechas por los países industriales para desarrollarse. Instrumentos como la ayuda humanitaria, la financiación en términos blandos de programas de mitigación y adaptación al cambio climático y la transferencia de tecnología en términos preferenciales a los países pobres y menos desarrollados, son formas de reconocer esta deuda. También es necesario fijar una fecha para iniciar el cómputo de las emisiones realizadas.

Ser innovativo. Debe promover aceleradamente la transición energética hacía fuentes limpias y el desarrollo, trasferencia y uso de nuevas tecnologías y prácticas ahorradoras de energía. El resultado debe ser una  canasta energética global que reduzca el consumo y la dependencia  en el petróleo, el gas y el carbón.

El escenario para aplicar estos criterios debe desarrollar modelos económicos y productivos bajos en carbono y hacer que sus beneficios se extiendan a la población en general y no solamente a grupos reducidos que promueven modelos de desarrollo basados en el carbono.

El aporte colombiano

Colombia presentó su contribución nacional en un documento  titulado “El ABC de los compromisos de Colombia para la COP21”, que presenta las metas a las que se compromete el país para 2030, como reducir las GEI el 20% con sus propios recursos y el 30% si obtiene cooperación internacional. También identifica los sectores prioritarios para hacerlo, buscando “descarbonizar” la economía nacional.

El documento es general y cortoplacista y enfatiza más en el “qué” que en el “cómo” y el escenario que propone va en contravía de las políticas y acciones del gobierno en materia energética, que siguen impulsando el petróleo y el carbón. Es una propuesta poco concreta que para ser ejecutable debe estructurarse y concertarse con los actores e ignora que la importancia del carbono como fuente de energía a nivel global disminuirá por sus efectos sobre el clima planetario.

Colombia tiene que liberarse de su dependencia y de su adicción al carbono y entender que su matriz energética debe corresponder al Siglo XXI, desarrollando nuevas fuentes limpias de energía, y no al Siglo XX, el de los sucios y contaminantes combustibles fósiles.

Para ello, la posición nacional debería incluir cambios concretos hacia la transición energética, aprovechando nuestro gran potencial de energía solar e hidráulica, construyendo grandes parques solares integrados a la red de interconexión, estableciendo normas y estímulos al ahorro de energía y agua en los nuevos proyectos y en los procesos industriales, gravando fuertemente a los vehículos de alto consumo de combustible, promoviendo los sistemas de transporte masivo e individual y enfrentando decisivamente el problema de la deforestación.

El mejor plan de negocios que pueden tener las empresas es mirar al largo plazo y entender que solamente serán sostenibles si su entorno también lo es.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s