Podemos lograrlo

Publicado en Business Mail Febrero 2016, disponible aquí 


Por: Joshua Mitrotti, Director de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR)

Colombia cuenta con una gran capacidad para facilitar el tránsito a la vida civil de los excombatientes. Esta realidad se hace aún más clave en el marco de un periodo de postconflicto.

Aunque cada vez estamos más cerca de lograr un acuerdo para poner fin a un conflicto armado de más de cinco décadas y de empezar un nuevo rumbo sin las trabas de esta guerra, he observado con preocupación que hay mucho escepticismo frente a nuestra propia capacidad de sacar la paz adelante.

En mi concepto, parte de este escepticismo se debe al desconociendo o falta de interés en los avances que desde hace años se vienen dando a todo nivel para la construcción de una paz sostenible. El proceso de reintegración de las personas que hicieron parte de los grupos alzados en armas es un ejemplo de ello, aunque hay muchas experiencias más: atención y reparación de víctimas, restitución de tierras y protección a defensores de derechos humanos, entre otras.

Por eso agradezco mucho este espacio que me ha dado la Cámara de Comercio Colombo Americana para compartirles la experiencia de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), pues el trabajo diario de nuestros colaboradores y participantes es lo que me permite afirmar con total convicción que sí contamos con la capacidad para construir un nuevo país, y que juntos podemos lograrlo.

acrEl proceso de reintegración no es nuevo para Colombia, puntualmente, los antecedentes de la ACR se remontan al año 2003, fecha desde la cual venimos aprendiendo, mejorando e innovando según los retos de cada contexto. En estos trece años de trabajo ininterrumpido, con un enfoque puramente técnico y territorial, hemos revisado las experiencias nacionales e internacionales más relevantes para aplicar las mejores prácticas y estándares posibles a nuestra propia realidad.

En esa tarea, 48756 personas que decidieron dejar la guerra han ingresado al proceso de reintegración que  lideramos, principalmente antiguos miembros de las FARC, el ELN y las AUC.

Mediante una metodología no asistencialista, aprendiendo haciendo, construyendo sobre lo construido y con enfoque de largo plazo, se ha consolidado un proceso de reintegración humanista, que pretende brindar las herramientas y capacidades necesarias para que las personas que dejan las armas puedan reincorporarse a la vida civil como ciudadanos autónomos, con derechos pero también con deberes.

Hoy con el acompañamiento de formadores especializados, nuestros participantes reciben una atención personalizada, focalizada en las dimensiones que resultan prioritarias para su tránsito a la legalidad: Salud, Educación, Productividad, Ciudadanía, Familia, Seguridad y Habitabilidad.

En ese camino se ha priorizado la reconciliación, las garantías de no repetición de la violencia y el mejoramiento de los entornos receptores. El objetivo es que el trabajo que desarrollamos resulte funcional para las personas en proceso de reintegración, pero también aporte positivamente a las comunidades donde ellos residen y/o interactúan.

Gracias a esta orientación, a partir de la generación de espacios de convivencia y el potenciamiento de capacidades individuales, colectivas y comunitarias, la ACR es un actor fundamental para la construcción de paz territorial. En la actualidad, la entidad trabaja de la mano con más de 28 entidades del nivel central y con los principales actores regionales. La política de reintegración está incluida en 147 Planes de Desarrollo de los 28 departamentos y 119 municipios en donde se concentra el grueso de la población que hace tránsito a la vida civil.

Esta articulación permite que las competencias técnicas de nuestros profesionales, así como las metodologías de trabajo de la entidad, aporten a la solución de los problemas locales, contribuyendo con ello al cumplimiento de las metas de desarrollo y a la generación de capacidades instaladas.

Con el fin de que estos logros perduren en el tiempo, ya estamos trabajando con los nuevos mandatarios regionales para seguir construyendo sobre lo avanzado.

Todo lo anterior, ha posibilitado unos resultados que me permiten ser muy optimista frente al desafío venidero: más de 650 empresas vinculadas a la política de reintegración, que han facilitado que el 53.6% de las personas que ingresaron al proceso se encuentren ocupadas. Un 85.6% de nuestros participantes afiliados al Sistema General de Seguridad Social. Por otro lado, 21929 han aprobado básica primaria, 8105 básica secundaria, 13930 bachillerato y 2719 cuentan con cursos de educación superior y 469 a nivel de profesional universitario. Según un estudio de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y la Universidad de Columbia del año 2014, el 76% de la población desmovilizada en la última década permanece en la legalidad. Es decir que siete de cada diez se mantiene en la legalidad (acumulado 2003-2014); mientras tanto, sólo el 30% de quienes salen de la cárcel se mantiene en la legalidad.

Me atrevo a decir que ningún país del mundo que haya suscrito un acuerdo de paz después de un conflicto armado interno tuvo la fortuna de contar con esta capacidad para facilitar el tránsito a la vida civil de los excombatientes.

Aunque los retos no serán fáciles, si sabemos aprovechar nuestras capacidades y trabajamos con unidad de propósito, forjaremos el país que siempre hemos soñado. Les reitero: juntos podemos lograrlo.

 

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