Nuevo Estatuto Aduanero: régimen de control para los operadores de comercio exterior

Publicado en Business Mail Febrero 2016, disponible aquí 


Por: Andrea Carolina Martínez, División de Impuestos y Servicios Legales de Crowe Horwath CO S.A., empresa afiliada a AmCham Barranquilla 

Han pasado cerca de cinco años desde que el Gobierno Nacional anunció la emisión de un decreto que contendría el nuevo régimen aduanero en Colombia. Durante este tiempo hemos visto y estudiado diferentes proyectos que suscitaron interesantes debates en relación con las disposiciones referentes al régimen sancionatorio y al sistema de gestión del riesgo, que fueron entendidas inicialmente como serias limitaciones a las operaciones de comercio exterior lo que, sin duda, contradecía el objetivo con el que se dio inicio a la carrera por el nuevo estatuto.

Actualmente, se encuentra puesto a consideración de la ciudadanía para sus comentarios y observaciones un proyecto de Estatuto Aduanero que, según varias voces, es el resultado de un acuerdo exitoso entre el gobierno y el sector privado. Así, el proyecto que prontamente se convertirá en decreto, es la respuesta a la necesidad de cambio de la normativa aduanera que rige en Colombia desde 1999 y que está desactualizada tomando en consideración la variedad de acuerdos y tratados que en materia de comercio exterior ha suscrito el país y que le obligan a tomar medidas que tiendan a la facilitación de las operaciones.

Comp_77974848.jpgUno de los ejes esenciales del régimen jurídico contenido en el proyecto de Estatuto es el del sistema de administración o gestión del riesgo. Se trata de una modificación sustancial a la visión de la administración aduanera en relación con el objeto de fiscalización. En definitiva, el nuevo sistema de gestión del riesgo se basa en el conocimiento de la operación y de los usuarios con el fin de establecer una medida que permita clasificar al operador o a la operación en un determinado nivel de riesgo y determinar, de esta manera, los controles específicos que deben ser aplicados a cada caso concreto.

Para los operadores de comercio exterior, el sistema de gestión de riesgo les impone la obligación de conocer realmente a sus clientes y, adicionalmente, les permite acceder a los beneficios de su régimen dependiendo de su calificación en el sistema. Este cambio se encuentra acompañado de una suerte de flexibilización del régimen sancionatorio que reconoce la existencia de errores formales no susceptibles de sanción, pero de graves consecuencias frente a la ilegalidad.

En el proyecto puede observarse claramente el espíritu que inspira el cambio del régimen, esto es, la facilitación de las operaciones de comercio exterior, lo que no implica que se pierda o diluyan los controles. No obstante, dichos controles si bien se traducen en procurar por la legal introducción de las mercancías al territorio aduanero nacional, se concentran en comprobar la realidad de la operación y el interés legítimo del usuario que interviene en ella.

Finalmente, es claro que los operadores de comercio exterior deberán contar con un término prudencial de adecuación a las obligaciones que les impondrá el nuevo régimen aduanero colombiano.

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