El rol de las agencias de aduana en la nueva legislación aduanera

Publicado en Business Mail Febrero 2016, disponible aquí 


Por: Julio C. Acosta, Gerente de Aduanas de Kuehne Nagel, Región Andina

El proyecto de Estatuto Aduanero abre las puertas a los operadores de comercio exterior para realizar trámites por su cuenta y el debate sobre el papel de las agencias de aduana en el país.

Con la próxima expedición de la nueva Legislación Aduanera Colombiana, que modificará sustancialmente el Decreto 2685 de 1999 y sus más de cien decretos modificatorios, surge la necesidad inminente de estudiar el nuevo texto legal (octavo proyecto) y una vez en vigor ajustar los procedimientos, actuaciones y costumbres operativas que ha generado más de 16 años de vigencia de la actual normatividad.

Hecho que resulta más que lógico, cuando de la expedición y aplicación de nuevas norma se trata, pero que tiene como corolario el que los usuarios del comercio exterior llevamos más de cuatro años esperando la expedición de la nueva normatividad y ocho proyectos en los que se han  incluido, eliminado y modificado muchos conceptos. Este último proyecto tiene como bondad, entre muchas otras, el que se ha ajustado a los lineamientos de la Ley 1762 de 2015 (Ley Anticontrabando) y que ha tenido en cuenta comentarios realizados por gremios y actores del comercio exterior. Sin embargo, hay algunos puntos que no parecen muy claros para el lector que no está acostumbrado a  ver integralmente los textos legales.

Tal es el caso del rol que desempeñaran las agencias de aduana, por cuanto el proyecto de decreto eliminó la obligatoriedad que tenían los importadores y exportadores de utilizarlas siempre que sus embarques tuvieran un valor superior a dos mil dólares. Con la expedición de la nueva norma, cualquier persona natural o jurídica podrá actuar directamente ante la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) para efectuar sus trámites de comercio exterior, previo el cumplimiento de los requisitos allí establecidos y esto ha conllevado a que equívocamente se piense o interprete que la figura de la agencia de aduanas puede entrar en desuso.

Nada más contrario a la realidad a la que nos enfrenta la nueva legislación aduanera en la que prima un concepto de modernidad, manejo documental de forma electrónica, fortalecimiento de la figura del Operador Económico Autorizado (OEA), ajuste normativo a los textos legales de los acuerdos internacionales firmados en los últimos años por el Gobierno Nacional y un régimen sancionatorio fortalecido, además de la vigencia de la Ley Anticontrabando que endureció las penas para la comisión de este delito.

hand of business man working on working table in container dock

Lo anterior, exige inexorablemente la participación en la cadena logística de personas idóneas, altamente técnicas, con amplia experiencia en la interpretación y aplicación de la normatividad aduanera y sobre todo con vasto conocimiento en la ejecución operativa de cada una de las etapas y procedimientos que requieren los trámites de importación, exportación y tránsitos aduaneros. Esas calidades las tienen de sobra la mayoría de agentes de aduana de este país, razón por la que, pese a que se haya dejado  en libertad a los importadores y exportadores de utilizar o no esta figura, la complejidad técnica de esta labor, los incumplimientos asociados al gestión aduanera y el drástico régimen sancionatorio dan claridad de la necesidad de seguir utilizando los agentes de aduana.

Por supuesto, cada cambio trae sus consecuencias: las agencias de aduana, en lugar de pretender que se incluya en el texto legal la obligatoriedad de su utilización, deben preocuparse por prestar servicios cada vez más eficientes ofreciendo a sus clientes valores agregados, trazabilidad, control directo de sus operaciones, indicadores de gestión, asesorías en comercio exterior, capacitaciones en temas técnicos, propuestas de mejora continua y trámites aduaneros ajustados estrictamente al marco legal. Eso es lo que realmente hará que las agencias de aduana sigan participando activamente como un actor ineludible en las cadenas logísticas.

El reto que plantea la expedición de la nueva legislación aduanera es una oportunidad para que los agentes de aduana también se modernicen, actualicen y revisen sus procesos internos en procura de ser más productivos, eficaces y competitivos; finalmente lo que plantea este proyecto es tener actores de comercio exterior altamente éticos y conocedores de sus obligaciones.

Es ahora que resulta absolutamente importante para importadores y exportadores, en quienes recaerán directamente las obligaciones aduaneras, que la selección de sus aliados de comercio exterior se haga respecto de personas probas, rectas, honestas, ajustadas en su actuar a los lineamientos estrictamente legales y técnicos, que es lo que a gritos requiere no sólo el proceso aduanero sino el país entero. Si antes era importante dicha elección, lo es más ahora que en la nueva legislación aduanera se endurece (en algunos aspectos) el régimen sancionatorio.

Otra arista importante para las compañías que quieren hacer ahorros y mejoras en sus costos es la de contemplar la posibilidad de actuar directamente sin  la utilización del agente de aduana, para lo cual deberán efectuar sus análisis de costos y decidir sobre la contratación del personal idóneo que les preste los servicios de clasificación arancelaria, determinación y obtención de vistos buenos previos a la importación y/o exportación, elaboración de registros y licencias de importación, análisis de los documentos soportes, elaboración de declaraciones de exportación (Solicitudes de Autorización de Embarque), importación, declaraciones de valor, coordinación con transportadores locales, con depósitos de aduana o depósitos temporales, aplicación de tratamientos preferenciales, control de importaciones temporales, Plan Vallejo y Perfeccionamiento Activo.

No sólo esto, sino lo mejor de todo: colaboradores que enfrenten la realidad de una operación aduanera diaria que no está escrita en los textos legales, pero que es la que vivimos los agentes de aduana día a día, como la lentitud del sistema o del funcionario, o la indolencia del que no entiende que no obtener un levante un viernes genera un sobrecostos inmensos a los contenedores que quedan en el puerto. Todo ello hará reflexionar a quien decida iniciar el arduo camino de efectuar un trámite aduanero, pero también conllevará a que los importadores y exportadores de este país valoren de mejor forma la valiosa labor que cotidianamente ejecutan las agencias de aduana.

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