El transporte de bienes en las Américas | Jodi Bond

Publicado en Business Mail Edición Especial 2015, disponible aquí 


Los volúmenes de comercio del mundo de hoy exigen una logística eficiente para lograr un aprovechamiento real de las corrientes globales de importaciones y exportaciones.

Foto: U.S. Chamber of Commerce
Foto: U.S. Chamber of Commerce

Por: Jodi Bond, Vicepresidente para las Américas de la Cámara de Comercio de Estados Unidos

La relación entre Estados Unidos y Colombia está construida sobre una base fuerte. Nuestros gobiernos y comunidades de negocios han entendido por largo tiempo el valor y la importancia estratégica de nuestra asociación. En conjunto con nuestros amigos de AmCham Colombia, la Cámara de Comercio de Estados Unidos ha trabajado fuertemente para hacer que nuestra relación económica y comercial avance. 

El mayor ejemplo de nuestra exitosa colaboración es, por supuesto, el Tratado de Libre Comercio entre ambos países. Casi después de una década desde que ambos gobiernos anunciaran su intención de negociar un acuerdo de comercio, el tratado finalmente entró en vigor el 15 de mayo de 2012.

Con la llegada este año de su tercer aniversario, el récord de este acuerdo histórico ya demuestra sus impresionantes beneficios. Durante el periodo 2011-2014, el comercio bilateral de mercancías se ha expandido hasta alcanzar un valor de 38.6 billones de dólares en 2014, mientras una gran cantidad de compañías americanas y colombianas de todos los tamaños se hacen con importantes beneficios.

No obstante, el acuerdo por sí sólo no es suficiente para impulsar el crecimiento y la prosperidad en nuestras dos naciones. En los últimos años, los crecimientos estables de los volúmenes de comercio y de su complejidad han cambiado significativamente el ambiente operativo para la comunidad dedicada al comercio a nivel internacional. También han resaltado el impacto negativo que tienen los procedimientos fronterizos ineficientes en los gobiernos, los negocios y, ulteriormente, en el consumidor y la economía en su conjunto. Los gobiernos se enfrentan al contrabando, el fraude y los problemas de seguridad nacional, que drenan las arcas públicas, mientras los negocios pagan el precio de la entrega lenta e impredecible de bienes, de procedimientos de aduanas costosos e, incluso, de oportunidades de negocio perdidas. Todos estos costos, finalmente, hacen que los bienes sean más costosos para el consumidor.

 Es por esto que países a lo largo y ancho del hemisferio han estado trabajando para reducir las barreras al comercio y disminuir los obstáculos para transportar bienes más eficientemente. Aun así, parece que las naciones de América Latina y el Caribe necesitan otra advertencia sobre su rezago en la competencia global con China y otros dínamos asiáticos, así como con relación a mercados emergentes en el Medio Oriente. Esta vez la alerta llegó bajo la forma de un reporte del Foro Económico Mundial de principios de septiembre del año pasado. El Global Competitiveness Report 2014-2015 incluyó secciones sobre procesos de aduanas y sobre infraestructura, brindando así una visualización de logros a campo traviesa de la logística de comercio.

 Entre los doce pilares que el reporte utiliza, dos secciones son las que mejor se correlacionan con la logística de comercio: el pilar de infraestructura y el sub-tópico de “la carga de los procesos de aduana”. Para sorpresa de muchos, cuando se comparan regiones, América Latina y el Caribe clasificó en los últimos lugares en cuanto a la carga de los procesos de aduana, detrás incluso de la región de África Subsahariana. En términos de infraestructura, América Latina y el Caribe tiene sólo dos países en el top 50: Panamá, en el puesto 40, y Chile, en el 49.

Esto tristemente reconfirma lo que el Logistics Performance Index de 2014 del Banco Mundial nos dijo: que países como China, Kuwait y Letonia están teniendo mejor desempeño en cuanto a logística de comercio que todos los países de América Latina y el Caribe. Esto es destacable en varios frentes, particularmente porque muchos de estos países –incluida China- tienen un ingreso per cápita y otros indicadores de desarrollo rezagados respecto de los registrados en muchos países de renta media en América Latina. Junto a China, otras seis economías en Asia en desarrollo –Singapur, Hong Kong, Taiwán, Corea del Sur, Malasia y Tailandia- han obtenido mejores lugares en el índice que cada país de la región latina y el Caribe. México estuvo en el lugar 50 y Colombia en el 97; ambos muy atrás de la mayoría de economías europeas y asiáticas.

El costo de importar un contenedor de 20 pies en Colombia es de 2.470 dólares y de 2.355 dólares para exportarlo. En China y Singapur el costo de importación por contenedor es de 800 y 400 dólares, y de 823 y 460 dólares en exportación, respectivamente.
El costo de importar un contenedor de 20 pies en Colombia es de 2.470 dólares y de 2.355 dólares para exportarlo. En China y Singapur el costo de importación por contenedor es de 800 y 400 dólares, y de 823 y 460 dólares en exportación, respectivamente.

¿Por qué importa esto? ¿Por qué importa la logística de comercio? Con el comercio internacional creciendo en relación con el PIB (por ejemplo, el valor combinado de las exportaciones y las importaciones es equivalente al 30% en Estados Unidos, 38% en Colombia y 65% en Chile), la eficiencia de la logística de comercio se hace extremadamente importante. Estudios han demostrado que las ineficiencias en aduanas y puertos de América Latina y el Caribe le añaden entre 5% y 25% al costo del comercio. En momentos en los que la tarifa de importación promedio en la región ha disminuido hasta llegar a un 8%, estos costos extra se convierten en una barrera significativa al comercio.

Entonces, ¿qué estamos haciendo? La Cámara de Comercio de Estados Unidos se ha enfocado en abrir mercados que han estado obstaculizados, ya que para atraer inversión y crear logística de comercio eficiente el acceso a mercados clave es crucial. Entre otras cosas, estamos abogando por la conclusión de un Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica exhaustivo, de altos estándares y comercialmente significativo. También estamos trabajando para asegurar que los tratados de libre de comercio con Panamá, Colombia y Corea del Sur alcancen su potencial.

No obstante, la pregunta en la mente de todos es ¿qué sigue? ¿Cómo América Latina y el Caribe puede hacerse más competitiva a partir del status quo actual? Tal vez una pregunta más importante sea ¿cómo logramos que los países de la región sean más proactivos en esta esfera?

El renombrado informe Doing Business 2015 del Banco Mundial provee los costos del comercio transfronterizo de 183 países. A lo largo y ancho de América Latina, estos costos son inusualmente altos, especialmente cuando se yuxtaponen a los de los mercados de Asia en desarrollo y del Medio Oriente. Por ejemplo, el costo de importar un contenedor de 20 pies en Colombia es de 2470 dólares y de 2355 dólares para exportarlo. Los costos de Brasil son ambos de 2322 dólares. En contraste, en China y Singapur el costo de importación por contenedor es de 800 y 400 dólares y de 823 y 460 dólares en exportación, respectivamente. Para Egipto y Arabia Saudita, la importación por contenedor es de 790 y 1309 dólares, mientras que los costos de exportación son de 625 y 1285 dólares, respectivamente. Esta disparidad evidencia por qué las economías latinoamericanas tienen dificultades para competir.

La velocidad de la logística de comercio es igualmente crítica y la comparación entre las regiones mencionadas vuelve a ser desfavorable para América Latina y el Caribe. De acuerdo con el reporte, el tiempo promedio en el que los contenedores completan los procesos de aduana y otros en Suramérica es de 27.4 días para importaciones y de 21.4 días para exportaciones. Hay que comparar estas cifras con las del líder mundial en la materia, Singapur, en donde las importaciones registran un promedio de cuatro días y las exportaciones un promedio de seis días para surtir dichos procesos, o incluso con Rumania, en donde ambas operaciones toman en promedio trece días.

El Banco Mun¬dial sugiere que la agenda tradicional de facilitación de comercio debe incluir medidas para liberalizar los mercados de servicios.
El Banco Mundial sugiere que la agenda tradicional de facilitación de comercio debe incluir medidas para liberalizar los mercados de servicios.

Vincular el costo y la velocidad significa confiabilidad, cuya importancia es resaltada por el reporte Logistical Performance Index del Banco Mundial. En la búsqueda de mejorar la confiabilidad de la logística de comercio es crucial observar los servicios logísticos de un país de manera amplia. En este sentido, el reporte sugiere que los formuladores de política deberían agregarle a la agenda tradicional de facilitación de comercio medidas para liberalizar los mercados de servicios. Hacerlo contribuye a asegurar que haya servicios logísticos competitivos y de calidad disponibles. Una mayor confiabilidad en la cadena de suministro aporta a lograr una mayor inversión extranjera, a oportunidades de diversificación del mercado exportador y a un ambiente de comercio más fuerte y competitivo.

A medida que trabajamos en lograr estas reformas, también observamos la región para ver cómo podemos abogar por mejores prácticas de logística de comercio. En la Cámara creemos que hay algunas vías para alcanzar este propósito. La primera es la ratificación e implementación del Convenio de Kioto Revisado por parte de los países de la región. Este instrumento establece la simplificación y la armonización de procedimientos de aduana y es una de las herramientas más importantes desarrolladas por la Organización Mundial de Aduanas (OMA), además de ser reconocido como un estándar internacional. Desafortunadamente, mientras más de cien países lo han ratificado, sólo República Dominicana y Cuba lo han hecho en América Latina y el Caribe a la fecha.

Una segunda manera de abogar por una mejor logística de comercio es la ratificación del Acuerdo de Facilitación de Comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que adelanta reformas que coordinan el paso de bienes a través de fronteras reduciendo la burocracia de maneras que podrían impulsar la economía mundial hasta en un trillón de dólares. Toda nación en este hemisferio que ha firmado el acuerdo debería ratificarlo este año, implementarlo y asegurarse de que el sector privado participe en el proceso.

En conclusión, contemplemos la infraestructura no como un reto sino como una oportunidad tremenda. Hoy, América Latina y el Caribe enfrentan el imperativo de superar la desconexión entre las expresiones de apoyo a la facilitación del comercio y los intentos estancados de la región de poner estas reformas en práctica. La buena noticia es que el desafío puede cumplirse y que la recompensa podría ser tanto grande como veloz. Pero en un mundo crecientemente competitivo, no hay tiempo que perder.

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