El Acuerdo de Facilitación del Comercio: un nuevo aire para la OMC | Gabriel Duque

Publicado en Business Mail Edición Especial 2015, disponible aquí 


La implementación completa del acuerdo reduciría los costos del comercio e impulsaría las exportaciones mundiales.

Foto: MinCIT.
Foto: MinCIT

Por: Gabriel Duque Mildenberg, Embajador de Colombia ante la OMC, y Alfredo Ramos, Representante Permanente Adjunto ante la OMC 

La culminación del Acuerdo de Facilitación del Comercio (AFC), primer instrumento multilateral acordado bajo la Ronda de Doha, marca un hito en la historia de las negociaciones desde la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Además de los significativos beneficios económicos que se espera traiga a los operadores comerciales, ha contribuido a generar un nuevo impulso para la culminación de la Ronda, ha reavivado el interés tanto de gobiernos como de la comunidad empresarial por los trabajos que se realizan en Ginebra y ha dejado unas experiencias importantes en torno a la forma de conseguir resultados en las negociaciones.

Impacto del AFC

El propósito del AFC y de las disciplinas que contiene es contribuir a hacer más eficientes y agilizar las transacciones comerciales, por medio de la simplificación de procedimientos, requisitos y formalidades aplicados a la importación o exportación de mercancías, así como estimular la cooperación en materia aduanera. Para el sector privado, y especialmente para las pequeñas y medianas empresas, los costos asociados a trámites y procedimientos para ingresar una mercancía a otro mercado pueden constituir una barrera aún más elevada que el pago de aranceles. Demoras en el proceso de levante de las mercancías tienen impactos tanto en el coste del negocio como en la viabilidad del mismo.

A modo de ejemplo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) estima que una implementación completa de las medidas de facilitación contenidas en el AFC podría traer consigo una reducción en los costos globales del comercio de alrededor de un 12,92% para países de ingresos medio-altos como Colombia. Cabe recordar que el arancel promedio nominal del país es del 8.6% (y 9% el de los miembros de la OMC en su conjunto), lo que evidencia el beneficio sustancial que obtendrán los operadores económicos.

A su vez, se estima que el impacto que traerá el AFC en el comercio mundial (nuevamente, partiendo de la base de su implementación completa) podría equivaler a una reducción en los costos de hacer negocios cercanos al billón de dólares y generar más de 21 millones de nuevos empleos. También podría impulsar un aumento en las exportaciones mundiales de entre 33 mil y 100 mil millones de dólares anuales.

EL AFC se remonta a la Conferencia Ministerial de Singapur (1996) en la que se convino trabajar para lograr la simplificación de los procedimientos de comercio en el mundo.
EL AFC se remonta a la Conferencia Ministerial de Singapur (1996) en la que se convino trabajar para lograr la simplificación de los procedimientos de comercio en el mundo.

Evolución en la OMC

La historia del AFC se remonta a la Conferencia Ministerial de Singapur, celebrada en 1996, en la que los miembros convinieron adelantar trabajos exploratorios sobre la simplificación de los procedimientos que rigen el comercio, con miras a determinar el posible establecimiento de normas en la OMC. Para el 2001, la Declaración de la Cuarta Conferencia Ministerial, en la que se lanzó la Ronda de Doha, precisó el alcance de estos trabajos (examinar, aclarar y mejorar aspectos relevantes de los artículos V, VIII y X del GATT) e incorporó la dimensión de asistencia técnica, que terminaría siendo un componente sustancial y novedoso dentro del acuerdo. En el 2004, el Consejo General acuerdó dar inicio formal a las negociaciones.

A finales del 2009, se había alcanzado una primera versión de texto consolidado de negociación, que contenía alrededor de 2200 corchetes. Para principios de 2013, aún restaban por resolver alrededor de 700, pero se evidenciaba un interés creciente de los Miembros por que el AFC pudiera estar listo para la conferencia ministerial de Bali. Cambios en la metodología de trabajo, así como la activa participación desde septiembre del nuevo Director General de la OMC, permitieron llegar a un texto casi acordado, que pudo ser finalizado con éxito en la Novena Conferencia Ministerial.

Sin embargo, aún se requería adelantar la revisión legal del texto y convenir el protocolo de enmienda respectivo. Discusiones internas en la OMC alargaron la culminación de estos trabajos hasta el 28 de noviembre de 2014, fecha en la que fue adoptado el texto del Protocolo, incorporando formalmente el AFC al ordenamiento jurídico de la OMC.

¿Qué trae el AFC?

La importancia del AFC va más allá de sus implicaciones económicas. El haber logrado la culminación de esta negociación ha inyectado nuevo dinamismo a las negociaciones en Ginebra, como bien lo refleja la Declaración Ministerial de Bali, y especialmente el mandato dado por los Ministros en esta reunión para  la elaboración de un Plan de Trabajo con miras a la culminación de la Ronda de Doha. La concreción de dicho plan, que deberá estar listo a más tardar en julio del presente año, es uno de los principales retos que afrontará la OMC en el 2015; fecha en la que celebra su vigésimo aniversario y en la que se realizará la Décima Conferencia Ministerial, en Nairobi, de la que se esperan resultados sustanciales.

También ha traído implicaciones en la forma de hacer las cosas en Ginebra. Una de las lecciones extraídas de esta negociación, contrario a lo que tradicionalmente ha sido la forma de alcanzar acuerdos, es que un esquema de negociación abierto e inclusivo, en el que toda la membresía esté presente en el proceso de trabajar y acordar textos, funciona.

Finalmente, ha generado un renovado interés por los trabajos en Ginebra por parte de la comunidad internacional y el sector privado. Los números que arroja la potencial implementación del AFC nos recuerdan con claridad el gran impacto que para la economía mundial puede representar cada logro que se obtenga en las negociaciones dentro de la OMC.

Siguientes pasos

El reto inmediato para el AFC será asegurar su pronta entrada en vigor, pues en ocasiones anteriores compromisos alcanzados por los miembros han visto demoras en su aplicación. La entrada en vigor del Acuerdo se dará una vez dos terceras partes de los miembros de la OMC culminen sus procesos de ratificación interna. Al momento de escribir este artículo, sólo cuatro países han remitido su instrumento de ratificación. Necesitaremos al menos de 106 ratificaciones para cumplir con el umbral requerido. Sería un gran logro para el sistema que esta cifra se alcance para la Ministerial de Nairobi, que se celebrará a finales del 2015.

Pero el reto final es asegurar la correcta implementación del Acuerdo. Esto requerirá del apoyo efectivo por parte de los organismos y países cooperantes con los países en desarrollo y voluntad política para acometer los cambios necesarios, que deben traducirse en un incremento de capacidades comerciales y, en últimas, en mayor desarrollo económico.

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