Editorial AmCham | Nuevos factores en las relaciones laborales

Por: Camilo Reyes Rodríguez, Director Ejecutivo de AmCham Colombia.
@AmChamCol
Publicado en Business Mail Julio 2015, disponible aquí 

El Comité laboral y de Talento Humano de nuestra Cámara realizó una reunión en el mes de junio que fue escenario de un interesante análisis sobre los nuevos factores que afectan a las relaciones laborales. El Dr. Camilo Bernal, de la firma Posse Herrera Ruiz, presidió la reunión y la presentación principal la hizo el Dr. Jairo Burgos, de la firma Liderazgo & Transformación. Con un estudio de Deloitte como referente, se identificaron una serie de factores globales y locales que han transformado en los últimos años la relación laboral entre empleadores y trabajadores.

A nivel global ha habido un deterioro de la equidad en cuanto a la distribución del ingreso y en la creación de lo que en la década pasada la Organización Internacional del Trabajo (OIT) identificó como “Trabajo Decente”. Este implica un trabajo productivo, que genere un salario digno, con seguridad social y con oportunidades de desarrollo y progreso personal. La propuesta del “Trabajo Decente” hecha por la OIT, dirigida entonces por el diplomático chileno Juan Somavía, constituía una respuesta consensuada entre trabajadores, empleadores y gobiernos a los retos sociales y laborales planteados por la globalización.

Hoy día el mundo es más rico pero más desigual. El PIB global ha crecido, pero el llamado Coeficiente Gini no mejora. Según el Banco Mundial, datos económicos que datan de 1820 señalan que para esa época en el mundo había una desigualdad de 0.5 -el punto medio de la escala Gini, que va de 0 a 1- y en el 2008, fue de 0.6. La desigualdad es especialmente nociva y persistente en América Latina.

En términos generales lo que hoy desea un trabajador en el ámbito laboral es un trato humano, digno y respetuoso. Adicionalmente, aspira a que en el trabajo pueda crecer personal y profesionalmente y aprender más. El crecimiento personal implica una relación participativa con la empresa. El trabajador desea sentir que esta juega un papel constructivo en la sociedad y que, a través de ella, trasciende y aporta. Es un compromiso de doble vía: con la empresa y con la comunidad donde esta opera.

Desde este punto de vista, el movimiento sindical a nivel mundial no ha sido capaz de interpretar su rol y de adelantar las reformas internas para preservar y aumentar su relevancia. Esto explica la disminución en el número de trabajadores sindicalizados. Además, el desarrollo de la tecnología, especialmente en el ámbito de las comunicaciones, ha reducido la dependencia del trabajador del sindicato y de su capacidad institucional de gestión. Para el trabajador es cada vez menos evidente el valor agregado de pertenecer a un sindicato.

Esta nueva dinámica plantea un reto para las empresas. A ellas les corresponde tomar la iniciativa.  Es necesario reinventar las relaciones laborales y la gestión del talento. Es necesario invertir más en formación y capacitación del recurso humano, en el manejo de conflictos y la implementación de la cooperación entre individuos y dependencias de la empresa y en la construcción de unas relaciones entre empleadores y empleados caracterizadas por la justicia, el equilibrio social y el común interés en la preservación y crecimiento de la empresa en el contexto de una sociedad viable. Desafortunadamente, las tensiones generadas por la globalización no disminuyen, sino que aumentan y plantean especialmente en los países en desarrollo serios desafíos para el sector privado.

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